¿Que pasa cuando piensas que todo lo que haces está bien, que te esfuerzas por realmente hacer tu trabajo, apoyar, ser amable y respetuoso y de pronto alguien te dice que en realidad eso no está bien?

Cuando ser amable no es suficiente, es como si te reiniciaran la mente, empiezas a escuchar esa voz lejana en tu mente que te lo decía, pero que elegías no escuchar.

Entonces te pones a pensar cuál es el problema, y después de un rato de reflexión viene a la

mente la palabra: CONFRONTACION y luego muy cerca otra: MIEDO, y allí está la fórmula

secreta: Miedo a la Confrontación…

Se trata del temor que sentimos a decir algo que no agrade, a pedir algo y que nos digan que

no, a no ser escuchados, o aun peor miedo a que te empiecen a ver de otra forma.

A veces el miedo a la confrontación es más fuerte que uno mismo, y doblega la voluntad

Es fácil de decir, pero difícil de reconocer y aun mas superarlo, cuando has vivido con eso,

atormentado por la parte más profunda de tu subconsciente se hace casi imposible sacar todo

lo que llevas dentro y liberarte.

Y se convierte en un habito, en el cual cada relación humana que tienes, empieza bien, pero

poco a poco te vas guardando lo que no te gusta, lo que te molesta, no lo dices, empieza a ser

más de lo que puedes soportar y una relación que no debió dañarse lo hace porque no fuiste

capaz de expresar tus sentimientos.

Reconozco que lidiar con el miedo a la confrontación es terrible, generalmente esto se refuerza

cuando en ocasiones donde has sido valiente y decidido hablar, has recibido algún tipo de

negativa o agresión por parte de tu interlocutor. Es un nudo en la garganta que no te deja

respirar, y es pánico. No sabría exactamente como describirlo, y quienes están acostumbrados

a decir las cosas sin más no son capaces de entender o de sentir empatía por quienes si lo

padecen.

No es fácil, sin embargo no imposible. Creo que la clave está en algo de lo que yo misma he

escrito antes pero no lo internalizo aun, y es en la confianza en si mismo, en una autoestima

sana, y en la capacidad de reconocer el valor propio, creer que tenemos méritos y derechos a

ser recompensados por lo que hacemos y valemos.

Así que en respuesta a la pregunta del principio, lo que sucede es que uno se da cuenta que no

puedes ser condescendiente todo el tiempo, ni actuar de la manera que complazca a los demás

solo para parecer la persona perfecta e ideal, tarde o temprano esa mascara se cae y se libera

todo lo que llevas ocultando, y será peor.

Dejo de tarea para quienes me lean, me entiendan, se sientan identificados y para mí misma,

hacer un ejercicio de confianza propia, meditar en el valor propio y armarse de valor para

confrontar lo que no nos gusta.

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