NO A LAS VACUNAS

Hace un tiempo se empezó a escuchar sobre algunas personas que decidieron no vacunar a sus hijos

No sé si esto solo sea en México o también en otros países,al parecer el temor por las vacunas proviene de que están compuestas del mismo virus al que atacan y supuesta-mente enferman a los niños. Muchas mamas están decidiendo no vacunar a sus hijos pese al conocimiento que se tiene sobre el peligro de las enfermedades que se intenta eliminar, argumentando que hoy en día ya están extintas, sin pensar que realmente no están extintas, sino sólo en pausa, controladas, exactamente por la aplicación de vacunas.

En caso de que se dejaran de aplicar dichas vacunas, las enfermedades no tardarían en aparecer, ya que lo que las mantiene fuera del renglón son precisamente las vacunas.

El cuerpo humano se ha ido acostumbrando a lidiar con estos virus y a atacarlo, cuando algo nuevo y ajeno a la normalidad del cuerpo ingresa en él, nuestro sistema lucha por eliminarlo, por eso es que cuando nos enfermamos tenemos fiebre, diarrea, vómito o cualquier otra forma de expulsión que encuentre el cuerpo para sacar eso que no tiene lugar dentro de él.

Actualmente enfermedades como la poliomielitis, hepatitis, sarampión y muchas otras, están fuera de nuestra cotidianidad gracias a que se logró alejarlas de los nuevos bebés que iban naciendo, estamos sanos, niños, adultos, ancianos, tenemos muchas generaciones sanas gracias a eso, los nuevos bebés jamás conocerán esas enfermedades que en la antigüedad se llevaban bastantes vidas.

 

LA NUEVA GENERACIÓN DE MAMAS

Tienen aires hippies, al parecer quieren evitar las reacciones que sus hijos puedan tener al aplicarse dichas vacunas, o tal vez el sufrimiento de la inyección, los llantos, las fiebres, etcétera, pero eso es pasajero.

Personalmente cuando he llevado a mi bebé a vacunar, para cuando salimos del consultorio ya dejó de llorar, porque realmente sólo duele el piquete, un momento, el susto de que no vieron venir el dolor, claro que me duele verlo llorar pero prefiero ese insignificante minuto de llanto a tener que verlo padecer o incluso morir por una enfermedad grave.

Además, platicando con amigas que también son mamas, coincidimos en que las reacciones a las vacunas cada vez son más escasas, las fiebres, diarreas, vómitos, cansancio, dolores, ampollas o cualquier otra forma de reacción ya casi no se presentan. Los niños han ido evolucionando con el pasar de los años y ahora son más fuertes, ya no padecen tanto como nosotros pudimos haber padecido en nuestro tiempo.

Así que piénsenlo dos veces al decidir sobre vacunar o no, es algo muy necesario y un derecho que los niños tienen a la salud y a la vida.

 

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